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La carta de La Emperatriz representa a la gran creadora, a la madre. Es símbolo de inteligencia y sabiduría, de fertilidad y seguridad material, pero, sobre todo, de inteligencia emocional. Y, en especial, del amor incondicional.

Supone una nueva dimensión de la energía Yin. En su aspecto más físico es la coquetería, la sensualidad, el disfrute de la vida. La carta en sombra es pura vanidad, la frivolidad y superficialidad, es la madre sobreprotectora, castradora y dura. Mal aspectada también representa el exceso de sensibilidad al halago, la inclinación hacia el lujo desmedido y la charlatanería o cotilleo.

Asociada a los signos de Virgo y Géminis, al planeta Venus y al Sol, La Emperatriz en numerología representa el III (fusión del I+II) es la representación de la Luz, de la creación, la Trinidad. Es el momento de florecer; el momento del disfrute.

La Emperatriz nos recuerda que para crear algo nuevo y disfrutar plenamente de ello, hay que transformarse. Para que el jardín de la Emperatriz florezca, antes se han debido sembrar las semillas. Y para que nazcan las flores en primavera, antes la semilla ha de transformarse, de germinar.

Si el Emperador venía para poner orden en nuestro mundo material (más lógico y terrenal), la Emperatriz llega para poner orden en nuestro mundo emocional y en nuestras relaciones. Para que así podamos integrar las distintas facetas existentes en nosotros y pueda surgir una nueva vida tras esa transformación que nos brindaba la Muerte. Viene, asimismo, a poner de manifiesto la necesidad de relacionarnos con todo lo demás (fusión del I+II); porque cuando nos juntamos con alguien más, siempre acabamos creando algo nuevo.

El significado del arcano III, La Emperatriz

La Emperatriz es la gran creadora, es el arquetipo de la magna mater, la que integra el Espíritu en la Materia y lo encarna. Es la madre capaz de lograr y manifestar todo aquello que desea con su energía de crecimiento, de abundancia, de triunfo y expansión.

Se trata de uno de los arquetipos de poder, pero, a diferencia del Emperador, que impera sobre lo material sobre el orden y lo tangible, la Emperatriz controla su imperio más desde el ámbito de los sentimientos, los afectos y las emociones, ya que tiene la capacidad de crecer y transformarse a través del amor desde la magnitud y magnanimidad de su feminidad, de su energía Yin. Y es este equilibrio de energías que maneja hábilmente (empatía, valentía, aceptación y superación) es lo que hace que la Emperatriz se muestre como la gran maestra del manejo de las emociones.

Amante de la belleza, del arte y la estética, nos habla de su esencia claramente femenina, invitándonos a buscar el equilibrio y armonía entre todas nuestras partes. Llena, voluptuosa y floreciente, representa la protección y el sustento como arquetipo de madre que es. Su sabiduría viene de su excepcional capacidad para ver y escuchar y, sobre todo, de su capacidad para, reconocer, ser consciente e integrar todas sus virtudes.

El arquetipo evoca imágenes de grandes mujeres como Leonor de Aquitania, Juana de Arco o Cleopatra. Analizando las imágenes tanto del tarot de Marsella como del Rider Waite, observamos una mujer poderosa, soberana del mundo, de la realidad de su imperio sentada en un trono en señal de reflexión con las piernas abiertas como muestra de su empoderamiento. Está embarazada, a punto de dar a luz en representación de la creatividad y también de la conexión con la tierra y la vitalidad.

Lleva un cetro de poder que nos da señal de toda su dimensión. En el de Marsella aparece un escudo con un águila asociado a la autoridad y en el Waite con el símbolo de Venus como marca del poder femenino y del Amor. Ambos escudos simbolizan su capacidad para defenderse en el terreno emocional. Encarna en sí misma la idea del femenino dinámico, que conjuga elementos diversos para utilizarlos según sea su deseo o necesidad. Se ha convertido en la dueña y señora de sus emociones, por tanto, deja de ver en el otro un vehículo que supla sus carencias.

Qué significa el amor en la carta de La Emperatriz

Es una mujer que se gusta y se reconoce, se siente fuerte y segura. Ha levantado su propio imperio de belleza, amor incondicional e inteligencia emocional y no está dispuesta a que se lo arrebaten. Las relaciones que son dañinas o tóxicas las destierra de su imperio con absoluta normalidad.

La sensación de «carencia» no tiene cabida en ella, ya que está vinculada naturalmente a la abundancia porque como buena madre sabe dar amor y también sabe que, a la vez, ella es merecedora de amor y de cuidados. No vive en el reproche ni en la displicencia o en la crítica constante. Se cuida y se satisface a sí misma, respeta su propia esencia. Y es así como podemos entender el concepto de amor incondicional que trae consigo el arcano.

Cuando amamos, respetamos profundamente la esencia de la persona, lo que supone aceptar lo que no es igual a lo que nosotros entendemos o esperamos, sin dejar de amarnos a nosotros mismos. Tiene muy claro que, si toma decisiones y actúa desde el sincero conocimiento de su valía, y de que merece lo mejor entonces podrá dar lo mejor de sí misma.

ALIENOR DE GUYENE